viernes, 19 de julio de 2013

Los primeros caminos de Nueva España


   Tan pronto como se consumó la conquista de la gran Tenochtitlan, en 1521, Hernán Cortés dispuso la construcción del camino México-Veracruz para facilitar el tránsito a los tamemes o indios cargadores de a pie y a las primeras recuas de caballos, y diez años después, con Sebastián de Aparicio, a las primeras carretas o carros de América.
   De igual manera, en 1523, Cortés ordenó la apertura de un camino a Tampico, en cuyo puerto mandó instalar el primer muelle que hubo en la Nueva España, y al año siguiente emprendió su viaje a Las Hibueras, donde levantó puentes para cruzar los ríos. Estas obras, conocidas como “Puentes de Cortés”, aún funcionaban 50 años más tarde.

Antonio de Mendoza abre comunicación al Occidente

   Por su parte, el primer virrey, Antonio de Mendoza, también demostró interés en la apertura de caminos. El primero que abrió fue el de México hacia el Occidente, por la ruta que habían seguido Nuño de Guzmán y Cristóbal de Olid, al emprender la conquista de esta región.
   Durante el gobierno de Mendoza se construyeron además los caminos de México a Acapulco, a Oaxaca, Tehuantepec y Huatulco; a Michoacán, Colima, Jalisco y el Pánuco, y a los minerales de Taxco y Sultepec, aparte de mejorar el que ya había entre México y Veracruz.
   Apenas había tomado posesión de su cargo, en 1535, Mendoza mandó construir el camino de México a Guadalajara, que luego continuó por San Juan de los Lagos el virrey Manrique de Zúñiga. En 1542, Sebastián de Aparicio abrió la ruta a Zacatecas. En 1590, el virrey Luis de Velasco, hijo, continuó la construcción del camino México-Acapulco, que había iniciado Mendoza.

Impulso a la construcción de caminos en el siglo XVIII

   El camino de México a Cuernavaca, iniciado por Mendoza y continuado por Velasco, fue ampliado en 1717 por el conde de Moctezuma y Tula. En ese mismo año se habilitó el de Guadalajara-Lagos para el tránsito de carretas.
   En 1720, don Felipe Orozco abrió el camino de Durango a Chihuahua, que el virrey conde de Revillagigedo continuaría más tarde de Chihuahua a Santa Fe; en 1750, el próspero minero de Taxco, don José de la Borda, mejoró el camino de Acapulco, por Chilpancingo; en 1760, don José de Escandón inició al norte de Querétaro la ruta de San Luis Potosí a Monterrey, y en 1768, don Manuel Mascaro construyó la de México a Valladolid (hoy Morelia).
   No obstante los esfuerzos de particulares y de algunos virreyes, como los ya mencionados, por ampliar la red carretera de la Nueva España, todavía a fines del siglo XVIII predominaban los caminos de herradura, por donde transitaban las recuas de mulas, asnos y caballos.

Diligencias a Guadalajara y Veracruz desde 1794

   En 1794 se concedió permiso para establecer dos líneas de diligencias, una con viajes semanarios entre México y Guadalajara, pasando por Querétaro, y la otra de México a Veracruz.
   El virrey Antonio María de Bucareli y Ursúa impulsó también las obras camineras, igual que los virreyes Revillagigedo y José de Iturrigaray.
   Alejandro de Humboldt, al referirse a los caminos de principios del siglo XIX, decía con admiración que se podía hacer un viaje en carruaje desde la capital de Nueva España hasta Santa Fe, Nuevo México.
   Obra consultada: Heriberto García Rivas. Dádivas de México al mundo. Ediciones Especiales de Excélsior, Cia. Editorial, S.C.L. México, 1965.
   Artículo relacionado:
http://arrierosdemexico.blogspot.mx/2013/04/los-viejos-caminos-reales.html

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